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Déficit de Atención

Un trastorno sobrediagnosticado

¿Qué es el Trastorno por Déficit de Atención?

Es un trastorno que se inicia en la infancia y se caracteriza por dificultades para mantener la atención, hiperactividad o exceso de movimiento e impulsividad o dificultades en el control de los impulsos. Se ubica en la clasificación de los trastornos mentales de la APA (Asociación Americana de Psiquiatría), en el apartado de trastornos por déficit de atención y comportamiento perturbador.


De acuerdo con ésta clasificación, se establecen 3 subtipos, según la presentación del síntoma predominante:


Tipo con PREDOMINIO DEL DÉFICIT DE ATENCIÓN.
Tipo CON PREDOMINIO DE LA IMPULSIVIDAD E HIPERACTIVIDAD.
Tipo COMBINADO, donde predominan tanto síntomas de desatención como de impulsividad e hiperactividad. 

Debe llamar la atención de padres y profesores la presencia de un patrón continuo en el que desatención, hiperactividad, impulsividad y otros aspectos, pueden estar presentes todo el tiempo en el niño con TDA. Por tanto, no debemos sorprendernos si  "no para quieto", "no es capaz de concentrarse" o si "responde lo primero que se le pasa por la cabeza". Frases que se repiten con frecuencia en las entrevistas con padres y niños en las primeras sesiones en las que trabajamos con la sospecha de este cuadro patológico.

El diagnóstico: pieza clave

Sin duda alguna, el profesorado es clave en la valoración del TDA. Por lo general, es quien observa los primeros indicios y quien debe activar todo el proceso.

Actualmente el TDA está sobrediagnosticado. Los errores en el diagnóstico son muy comunes (y realmente muy frecuentes). Para diagnosticar a un niño de Déficit de Atención hay que valorar muchísimos aspectos. Un elemento esencial es el DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL. Existen muy diversos motivos que pueden generar conductas desatentas, impulsividad, etc., pero el TDA no es la única causa de estas conductas. Por ese motivo es crucial llevar a cabo un buen proceso de evaluación y diagnóstico. 

¿Qué riesgos hay si mi hijo está mal diagnosticado?

Un diagnóstico equivocado de Déficit de Atención es una malísima noticia en todos los casos. 

En primer lugar: nunca superará las dificultades que realmente presenta su hijo, ya que la medicación y el tratamiento psicopedagógico irá encaminado a resolver una situación que no existe

En segundo lugar , si su hijo está medicado con alguna presentación de Metilfenidato, lo único que estará logrando es hacer que su hijo consuma un fármaco indicado para una dificultad que su hijo no presenta, es decir, es como si usted tiene tos y le recetan medicación para el colesterol. Sus niveles de colesterol bajarán, sí, pero ¿se quitará su tos? No. Igualmente, su hijo no solucionará su conducta con este fármaco. 

¿Quién lo diagnostica?

Es realmente importante que participen los agentes adecuados. 

PROFESORES: deben dar la voz de alarma. 

ORIENTADORES ESCOLARES: Han de valorar la situación y derivar a un profesional externo.

PSICOPEDAGOGO / PSICÓLOGO EDUCATIVO: Deberá realizar un proceso de evaluación adecuado, científico, razonable y encaminado no a encontrar TDA, sino a ver qué le está sucediendo al niño con el que está trabajando. Si tras su evaluación observa evidencias de TDA, deberá derivar a un Neuropediatra, Médico de Atención Primaria o Neuropsicólogo Infantil para confirmar el diagnóstico. 

En -ÁREA 44- Centro Psicopedagógico creemos que el TDA existe, pero tenemos la certeza (y lo vemos cada día) de que la mayor parte de niños diagnosticados de TDA están mal diagnosticados, resultando ineficaces los tratamientos y los esfuerzos invertidos. 

El proceso de evaluación es complejo: no sirve con un sencillo cuestionario a padres y profesores. 

El tratamiento apropiado requiere de la participación de un profesional, de los padres y familia y, sin duda alguna, de los profesores. Todos son esenciales.